martes, 2 de julio de 2013

NUNCA TE VOY A DEJAR IR...

Me muevo en la más completa oscuridad. Estoy completamente perdida. Ni siquiera sé cómo he llegado hasta aquí. Puede que me quedara dormida en alguna parte del viaje. Pero sigo sin saber qué hago aquí. De repente, un estridente grito rompe el inmenso silencio que me rodeaba. Lo noto. Una fuerza maligna y peligrosa se acerca a mí por detrás. Salgo corriendo. Debo evitar como sea a esa horrible bestia que me persigue. Pero parece que no quiere dejarme marchar. En ese instante, la bestia habla, pero no con la voz ronca y gutural que yo esperaba, sino con una voz cálida y dulce que se ríe de mí. Es su voz. Me paro en seco y miro por primera vez a la criatura de la que estaba huyendo. Es él. Pero a la vez no lo es. Tiene los ojos de color amarillo. Es lo único distinto. Por lo demás, está como siempre. Me mira y sonríe, enseñando unos perturbadores dientes blancos y afilados.
-¿Qué haces todavía aquí? ¡Fuera! ¡Olvídame! ¿No ves que ya no te quiero? ¡Vete!
Y comienza a reírse. No puedo creer que me esté diciendo todo esto. Doy un paso atrás, intentando que las lágrimas no afloren de mis ojos ambarinos. Pensé que me quería… De repente, una chica guapísima aparece a su lado. Su pelo es largo y rubio, y tiene unos ojos verdes preciosos. Yo no le llego ni a la altura de los talones. Él vuelve a reírse. Se gira, coge a la chica por la cintura, y la besa. Ya no puedo retenerlas más, de modo que las lágrimas comienzan a correr por mis sonrojadas mejillas. Retrocedo otro paso y caigo al suelo. Esto no puede estar pasando. No…
Abro los ojos de repente y ahí está él, mirándome desde arriba con esos preciosos ojos, acunándome contra su pecho.
-Has tenido una pesadilla. No parabas de gritar y llorar. ¿Qué era?
Se lo cuento. Me sincero con él al cien por cien y le cuento mis temores. Cuando termino, me estrecha contra él y me da un besito en el pelo.
-No quiero que pienses así. Yo nunca voy a dejar de quererte, tenlo por seguro. Te quiero demasiado como para dejarte marchar. Y no vuelvas a decir que no le llegas ni a la altura de los talones a nadie. Tú eres mucho más que eso. No tienes que querer parecerte a ninguna chica ni tenerles envidia. Tú eres perfecta tal y como eres, jamás lo dudes. No te voy a dejar ir nunca.
Lo miro a los ojos y sé que me está diciendo la verdad. Yo tampoco quiero separarme de él. Nunca. Levanto la cabeza y poso mis labios sobre los suyos. Es mi forma de decirle que me tiene aquí para lo que sea, tanto en lo bueno como en lo malo. Y que no pienso dejarlo marchar. Que vengan todas las borrascas que quieran, nada podrá separarnos. Lo presiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

A ver cigarrillos... Lo primero es lo primero. Puede comentar todo el que quiera (además, nos haría mucha ilusión que nos dijéseis si os gustan los relatos o no jeje). Ahora, todo comentario que se haga debe ser respetuoso. Si es una critica, constructiva por favor. Nos cuesta nuestro trabajo escribir estos relatos, y no es plan de que nos dejen nuestro trabajo por los suelos.
Bueno, nada más. ¡Comentad! ^^