lunes, 17 de junio de 2013

APRENDIENDO A SOÑAR

La vida no viene hecha. La vida no viene con manual de instrucciones para saber vivirla a la perfección. Al nacer, la vida te da un 23% hecho. El resto tienes que formarlo tú. Es complicado, lo sé, pero nada es imposible si tienes la mínima esperanza de que puedes lograrlo.

No dejes que un pequeño obstáculo te desvíe en tu camino. En la vida vas a encontrar miles y miles de baches que te harán dudar, tropezar y caer. Pero lo importante del camino es llegar a tu meta. Y eso no se consigue simplemente tirando la toalla a la primera de cambio.

Es necesario sortear todos y cada uno de los obstáculos que la propia vida te pone por delante. Habrá miles de personas que intentarán alejarte de tu sueño, pero no debes darte por vencido. Si crees que tu esfuerzo es bueno, es porque en realidad lo es.

No puedes dejarte llevar por el 'qué dirán'. Tienes que caminar a la par que vas aprendiendo a soñar. Solo así se consiguen todos los propósitos de la vida. Solo así se consigue aprender a soñar y a superar los miedos de este viaje sin retorno que llamamos vida.


sábado, 8 de junio de 2013

ANOCHE...

Anoche fui al bosque. Estaba buscando un buen claro donde poder contemplar la mejor lluvia de estrellas de la historia. Dicen que, por cada estrella que cae, un deseo se cumple. Y, puesto que no podría disfrutar de ese mágico momento contigo, estaba dispuesta a pedir tantos deseos como estrellas cayesen del cielo. Por fin, un hermoso claro apareció bajo mis pies. Te hubiera encantado. Era un sitio perfecto donde pasar la noche mirando las estrellas. Sólo tenía un único defecto. Faltabas tú para que este maravilloso cuadro fuera hermoso. Me tumbé en el suelo y escruté el firmamento buscando esa primera estrella que llevaría tu nombre. Al rato, mi esfuerzo se vio recompensado, y la primera estrella brilló con fuerza en el tono miel de mis ojos. Mi primer deseo fue volver a verte. El segundo, no perderte nunca. El tercero, tenerte a mi lado para siempre. El cuarto... Perdí la cuenta. Ya no sabía cuantas estrellas había visto, pero puedo asegurarte que todas y cada una de ellas llevaban tu nombre.

Al caer la última estrella, cerré los ojos. Y me quedé dormida. Esa noche soñé contigo. Estabas a mi lado, me abrazabas, me mirabas y te miraba, y me veía reflejada en tu mirada, como un hermoso ángel alzándose en el cielo. Y yo me volvía a enamorar, como la primera vez que te vi. Desperté con la esperanza de verte a mi lado, dormido, abrazado a mi, protegiéndome. Pero nada de eso ocurrió.

Dicen que los sueños están para cumplirse. Yo difiero. Por mucho que desees algo, los sueños no se cumplen gracias a una estrella. Los sueños sólo se cumplen si luchas por conseguirlos. Y eso es lo que voy a hacer...


viernes, 7 de junio de 2013

Aprende tu también



Y va otra hoja arrancada del calendario, octubre a diciembre. Enero, febrero… junio… ¿y ahora qué? ya nada. Ya solo nos queda ir tachando día a día. Ver pasar las semanas, recordando aquellos meses entre abrazos, besos y conversaciones hasta altas horas de la noche. Ver pasar los años, recordando aquel primer cruce de miradas, aquellas pasadas sonrisas inocentes. Sonrisas con ganas de soñar, miradas que pedía a grito ser parte de la vida del otro, conversaciones sin sentido. Daba igual el tema. Lo importante era el simple hecho de hablar. Un “Hola, ¿cómo estás?” hasta un “Ya me tengo que ir”

Te das cuenta de que todo va cambiando o de que todo ya cambió cuando esa persona ya no aparece en esas fotos, cuando ese chat en el que antes se colapsaba ya no tiene absolutamente nada, cuando ya no ves en el móvil aquellas llamadas perdidas de las quedadas con ella en la que llegabas tarde por no saber que ponerte para gustarla.

Ya todo se perdió, nada significa nada. Un besos en la mejilla antes era mariposas en el estómago... ahora mil besos al día es como un cariño entre hermanos. Lo que antes un abrazo te era esas sensación de nerviosismo ahora es abrazo lleno de amistad. Lo que antes era un “Hola amor” que te sacaba la sonrisa más grande que una persona podía sacarte, ahora es un “Hola” y este mismo “Hola” es el que se te hace insignificante, ya que no pides más. No quieres más nada, porque así eres feliz. Tanto tú como ella.

El destino no os quiso juntos. Pero si quiso que juntos supierais que era el amar de verdad.

No llores por aquello que terminó. Sonríe por aquello que sucedió. Eso hace ella. Y créeme a aprendido a ser feliz.